Por: Antonio Medel (Seminarista de Saltillo)
CUANTO VALEN LOS ORGANOS DE UN ABORTO
Algunos lectores
se despachan diciendo que todo lo que se dice sobre el aborto es mentira. No
nos inventamos nada. Damos datos y citamos fuentes. Si fuera mentira nos
expondríamos a que nos denunciaran por acusación falsa. Pero los que niegan las
atrocidades que se cometen en los abortos nos deben explicar las bondades de
los mismos. Pero no es de extrañar, si hasta ha habido recientemente quien ha
negado que en los campos de concentración nazis se cometiera todas las bestialidades
que sería de locos negar.
Con los retos
mortales de los abortos se hace negocio en muchísimas clínicas abortivas del
mundo entero.
Juan Francisco
Jiménez Jacinto envió el siguiente informe para el Diario "Forum
Libertas" “Fetos: mientras más maduros, más valiosos”.
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Un páncreas que proviene de un
feto de más de ocho semanas cuesta 100 dólares, 75 dólares si el feto tenía
menos de 8 semanas.
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Las orejas y los ojos pueden ir
de 50 a 75 euros y el cerebro es lo más caro, 999 dólares si proviene de un
feto de menos de 8 semanas, pero si está visiblemente dañado tiene un descuento
del 30%.
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El pulmón y el corazón, en
bloque vale 150 dólares y un cadáver embrionario intacto de menos de 8 semanas
cuesta 400 dólares, 600 si es mayor.
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La sangre del cordón umbilical
sale a 125 dólares, la columna vertebral a 150 dólares y la médula espinal
cotiza a 325 dólares. ¡Ah!, si compra extremidades, está obligado a adquirir el
par como mínimo. Aunque este lenguaje pueda parecer muy duro, no se trata del
listado de precios de una tienda de despojos del mercado de la esquina. No se
llamen a engaño, es el precio que pagan centros de investigación biotecnológica
a las clínicas abortistas de Estados Unidos y Canadá para investigar con los
restos de los niños abortados.
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Las clínicas abortivas de
Estados Unidos comercializan con los restos de los fetos abortados en sus
salas. ¿Y quién quiere comprar esos restos de piel, orejas, ojos, hígados,
páncreas…? Pues la investigación médica actual se ha convertido en una fuente de
negocio “extra” para las clínicas abortivas que hacen negocio destruyendo vidas
y luego las venden a unos precios estipulados y fijados.
Es lo que ha
afirmado la doctora Theresa Deisher en un discurso pronunciado en Washington,
DC. Deisher es fisióloga molecular y celular, y su trabajo está reconocido
internacionalmente como experta en medicina regenerativa.
La científica
constata que a lo largo de la Historia cuando el hombre ha querido explotar a
otros hombres, “lo que primero tenemos que hacer es cambiar nuestra forma de
pensar sobre ellos y, por supuesto, luego en realidad tenemos que
deshumanizarlos, y por lo general hacemos eso negándoles el alma. En
consecuencia, en realidad ellos no son humanos como el resto de nosotros”.
Deisher explicó
en la conferencia ‘Cincuenta años de la píldora’, organizada por Vida Humana
Internacional de Estados Unidos que es, precisamente, el escenario del tráfico
con las vidas humanas más pequeñas para la investigación médica de actual –y no
sólo embriones, sino niños no nacidos de todos los meses de embarazo– cuyas
partes corporales se vuelven más valiosos a medida que maduran.
La experta en
fisiología constató que un reciente artículo hizo público que la Universidad de
Washington completó más de 4.400 solicitudes de partes frescas de cuerpos
fetales a partir de tejidos fetales con el propósito de desarrollar
investigación biomédica en el 2009. Esta revelación significó la primera vez
que se descubrieron las cifras concretas de esos pedidos.
“Estas
peticiones tienen que ser aprobadas por una junta de revisión institucional,
por eso pienso que lo están evaluando éticamente, porque la junta revisó
previamente el uso que se hace de esto”, dijo Deisher. Además, la experta se
hizo la siguiente pregunta: “¿Piensan ustedes que esa relación podría tener que
ver con médicos alentando abortos?”. La doctora ha estimado que en Estados
Unidos podría haber hasta un millón ochocientos setenta mil de esas
transacciones en las que los científicos amparados en sus instituciones piden
partes de los cuerpos abortados.
La científica
también explicó que en internet sus propios colegas intercambian información
sobre cuándo el órgano humano de un feto está en mejor estado para ser
utilizado. Por ejemplo, el mejor tejido de corazón se obtiene de un niño de 22
semanas de gestación.
Deisher
ha explicado que, además, los cuerpos no solo se destinan a investigación, sino
que son utilizados “no sólo como herramientas de investigación biomédica, sino
como terapias médicas reales”. La doctora explicó que “los fetos de 12, 14, 16
y 18 semanas de gestación son triturados y sus células se implantan en personas
que han sufrido accidentes cerebrovasculares o la enfermedad de Parkinson”.
Deisher lamentó
dicha comercialización que achaca en parte a la tendencia de ver a los niños
que van a nacer como “una opción más que una bendición”, debido a la tecnología
de control de la fertilidad y la natalidad.
“A partir de esa
forma de interpretar la gestación, es muy fácil empezar a observar a los niños
como una cosa material, un coche nuevo o una mansión, una mercancía”, concluyó.
Deisher es
miembro de la Administración y Directora de Investigación y Desarrollo en
Biotecnología MAV, tiene varios años de experiencia a su espalda como
científica comercial en compañías farmacéuticas líderes. Su trabajo ha llevado
a decenas de sensacionales avances médicos que han sido patentados.
El
tráfico de órganos humanos, legalizado en algunos países. En Estados Unidos, se
trasladan cada día cuidadosamente paquetes de restos humanos de fetos para ser
utilizados por parte del gobierno, universidades, laboratorios farmacéuticos y
otros laboratorios de biotecnología, según explica el portal de noticias
Notifam.
En la actualidad
estos restos se han convertido en un artículo de consumo indispensable para
muchos investigadores y científicos de Estados Unidos, y una exportación
lucrativa de las clínicas de aborto de Estados Unidos.
James Hughes, de
la estadounidense Campaña de la Coalición Vida ha exigido que cese el comercio
de partes del cuerpo de bebés abortados. Estas partes a menudo cruzan la
frontera de Canadá a Estados Unidos, son órganos obtenidos a través del aborto
y con los que “los especuladores de la miseria humana” han encontrado “un
‘producto’ para hacer el comercio espeluznante del aborto aún más rentable”,
afirma Hughes.
La Campaña de la
Coalición Vida se preguntaba ya el 24 de agosto de 1999 si la sociedad sabe que
no hay ley que regule este hecho, tan sólo “hay que cumplir las directrices
referentes a la recogida de tejido fetal”.
“Existe una
moratoria que afecta a la investigación en Canadá, pero en Estados Unidos Bill
Clinton, en uno de sus primeros actos como presidente, eliminó todas las
restricciones”, concluye Hughes. (2010)
Uno de cada 30
fetos abortados químicamente sale vivo y tarda 80 minutos en morir. Los datos son de un estudio a partir de 3.000 abortos en 20
hospitales del Reino Unido durante 9 años. (2007)
Más informes:
La macabra
comercialización de seres humanos, lado oscuro de la biotecnología –http://www.hazteoir.org/noticia/34867-macabra-comercializacion-sere...
Cuba: “El aborto
seguro no existe” – “El problema no se ciñe al aborto “inseguro”, puesto que el
“seguro”, no exime de morbilidad y mortalidad. Una investigación efectuada en
nuestro país referida a 1,273 procederes, mostró, una tasa de complicaciones de
2,3 x 1,000 interrupciones realizadas, siendo el aborto incompleto la más frecuente
y la perforación uterina, la más grave”.
Autor: Juan
García Inza

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